Esa noche, el cristal se sentia mas frio de los normal, como si el espejo supiera la verdad que Mariana estaba a punto de soltar. ¿ Seria capaz capaz de astillarlo.
Ella no buscaba su reflejo al mirarse., lo buscaba para juzgarse.-Lo hice de nuevo- dijo, y su aliento empaño el vidrio borrando por un segundo los ojos de la mujer que la observaba con severidad desde el otro lado del cristal.»
Mariana sabia que el espejo no era solo vidrio y azogue; era un pozo donde cain, una a una las palabras que no se atrevia a decir cuano estaba en la mesa, en el trabajo o en la cama. El espejo tenia memoria. Guardaba el eco de sus suspiro y el rastro de las lagrimas que nunca llegaron a sus mejillas. Aquella noche Mariana se acercó al cristal buscando a la amiga invisible que hablaba al otro lado, la unica que conocia su verdadero nombre»
Despues de meditar un rato, la mujer se pasó el dorso de la mano por los labios, intentando borrar el rastro de una sonria que no le pertenecia, una que se sentia como un robo. Entro en la habitacion a oscura, huyendo del eco de sus propios pasos. y se planta ante el espejo con la urgencia de quien necesita entregarse a las autoridades.
No encendio la lámpara. La escasa luz de la calle que se colaba por las persiana dibujaba en el cristal una silueta que le pareció ajena, casi monstrusa. Se acercó tanto que el frio del vidrio le castigo la frente.-Mirame- ordenó a su reflejo con un hilo de voz quebrado–Mirame y dime que todavia queda algo de la mujer que juramo ser.
En el silencio de la alcoba, la culpa empezó a supurar. Mariana apoyo las palmas de las manos en la superficie helada, sintiedo que el crsital era lo unico que evitaba que se deslomara.Habia vuelto a mentir, habia vuelto a traicionar, y el espejo, con implacable memoria de luz, estaba ahi para recordarle que, aunque el mundo la aplaudiera, ella sabia exactamente que acababa de cometer un crimen»
Marina cerro los ojos un instante, perola oscuridad destras de su parpado era peor; alli la escena se repetia en colores demaciado brillantes. Volvio a abrirlo, obligandose a soterle la mirada a esa mujer desconocidad que la observaba desde el vidio.
-Fue el silencio- susurró, y esta vez vez la palabra salio arrastrandose, como si tuviera espina-, No fue lo que dije, sino lo que dejé que los demas creyeran.
Me senté en esa mesa y acepte los elogios por un sacrificio que no hice. Vi sus ojos lleno de orgullo, sentí el peso de sus manos en mis hombros celebrando mi»integridad»y no le dije nada. En ese momento se le escapo una risa amarga, una risa que terminó en jadeo.
-Le robé el mérito a quien ya no tine voz para reclamarlo. Construi un pedestal con los ladrillos de otra persona y, lo peor de todo, es que un segundo… por un maldito segundo, me gustó, me gustó el sabor del aplauso. Me senti poderosa siendo una impostora.
Mariana comenzo a restregarse las manos, como si el contacto con el cristal las hubiera manchado de una tinta invisible peo ineleble.
Ahora, cada vez que me miren, veran a una heroina. Pero tu y yo sabemos la verdad- dijo golpeando suavemente el cristal con el anillo que llevaba puesto–. Debajo de este vstido caro y de esta mirada serena, solo hay una ladrona de de prestigioss. Dime, ¿Como voy a dormir, si cada vez que cierro los ojos el espejo a devolver esta cara de Judas.
La confesion quedó flotando en el aire denso de la habitacion, pero el reflejo no le dio el perdon que ella esperaba. Al contrario, la mirada de la mujer se volvio mas afilada, mas burlona, al tiempo que le recordaba con cada destello de lus su propia miseria.
__Deja de mirame de ese modo__gritó Mariana, y el silencio de la casa se rasgó como una tela vieja__,
!Tu no eres nadie para jusgarme, si eres yo misma!
El odio hacia lo que veia superó el miedo. No fue un movimiento pensado: fue una explosion de los musculos, un hambre de silencio absoluto. Mariana cerró el puño y, con toda la fuerza de su mentiray su culpa, lo lanzó contra el centro de aquel rostro que la atormentaba.
El estallido fue grandioso y terrible. El confesionario de cristal se desintegró en una galaxia de dagas y alfileres tranparentes.
Despues de un largo suspiro, Mariana quedó inmovil con el pecho agitado y los nudillos ardiendo. Pero no hubo alivo. Al bajar la vista vió el espejo esparcido en mil pedazo. Ahora no habia una sola mujer juzgandola: ahora habia mil Marinas rotas, mil reflejos pequeño y deforme que, desde cada pedazo de vidrio en el suelo, seguian sosteniendole la mirada.
Habia roto el espejo, pero entonces se dio cuenta que la verdad se habia multiplicado.
En ese presisomento Mariana se dio cuenta cmo una gota de sangre corria por uno de su brazo. entonces comprendió, que nunca jamaz volveria a hablar con el espejo.
Porque a partir de ese dia, dejó de ser un eco para irse a otro lugar a vivir con sus secretos … a solas.
Autor Ramón Sánchez Capellán.
Febrero 2026. CUIDADO tengo registrado derecho de autor. si te interesa tu sabes lo qe tiene que hacer.







