El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, condenó el ataque de Israel y EE.UU. contra la nación persa en el que murió el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, asegurando que Teherán considera la represalia como "su deber y su derecho legítimo".

"El asesinato del más alto funcionario político de la República Islámica de Irán y destacado líder y autoridad del mundo chiita por parte del siniestro eje estadounidense-sionista se considera una declaración de guerra abierta contra los musulmanes, especialmente los chiitas, en todas partes del mundo", afirmó Pezeshkian.

El presidente iraní expresó sus condolencias por la muerte de Jameneí. "La República Islámica de Irán considera que el derramamiento de sangre y la venganza contra los autores y comandantes de este crimen histórico son su deber y derecho legítimos, y cumplirá con esa gran responsabilidad y deber con todas sus fuerzas", advirtió.

El Ministerio de Defensa israelí anunció el sábado de madrugada el lanzamiento de un ataque "preventivo" contra la República Islámica de Irán para "eliminar las amenazas al Estado de Israel".

Más tarde, el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó que las fuerzas de Washington se habían unido a la agresión contra el país persa.

Durante la ofensiva estadounidense-israelí, murió el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí.
En respuesta a la agresión no provocada, Irán lanzó varias oleadas de misiles balísticos hacia Israel, así como contra bases estadounidenses situadas en países de Oriente Medio.

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