Polonia y Rumanía han rechazado la petición de Ucrania de aumentar el tránsito de cereales y otros productos agrícolas por territorio europeo, mientras el bloqueo y los ataques en el mar Negro dificultan cada vez más las exportaciones ucranianas, reporta Politico.

Aspirando a sacar del país millones de toneladas de productos agrícolas, Ucrania ha pedido a sus socios europeos no solo ampliar las rutas ferroviarias, por carretera y fluviales, sino también 1.100 millones de euros para compensar el aumento de los costes de transporte, ya que, sin ayuda adicional, sus agricultores podrían quedarse sin recursos suficientes para iniciar la próxima campaña de siembra.

Sin embargo, Varsovia y Bucarest advierten de que sus infraestructuras ya están cerca de sus límites. El ministro de Agricultura rumano, Barna Tanczos, comentó a Politico que, además, los intereses de los agricultores rumanos siguen siendo la prioridad.

La solidaridad con Kiev choca con el campo europeo
La llegada de grandes volúmenes de grano ucraniano, combinada con el bajo nivel del agua del Danubio, ya está aumentando la presión sobre los puertos del país y dificultando que los productores locales puedan vender sus cosechas.

Rumanía asegura que intenta mejorar la logística y el tránsito, pero Tanczos subrayó que el país no puede simplemente duplicar el número de trenes ni ampliar de forma inmediata la capacidad de sus carreteras, ferrocarriles y puertos.

Polonia también ha descartado incrementar las capacidades destinadas al tránsito agrícola ucraniano. Una portavoz del Ministerio de Infraestructura polaco, Anna Szumanska, declaró que actualmente no existen tales planes.

La negativa pone de manifiesto una creciente tensión dentro de la Unión Europea: mientras Bruselas insiste en mantener el apoyo a Ucrania, los países vecinos no se muestran con muchas ganas de hacer frente a las consecuencias económicas y logísticas del enorme volumen de productos agrícolas que atraviesan sus territorios.

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