Eduquemos para ser felices, promovamos una cultura de paz y trabajemos por la preservación del planeta.
ENREDADORD
Vivimos en una época donde constantemente se habla de corrupción, falta de transparencia, deshonestidad, violencia, delincuencia y de tantos males que afectan nuestra sociedad. Sin embargo, surge una pregunta obligada: ¿qué estamos haciendo realmente para corregir estos problemas?
Criticar se ha vuelto una práctica común. Hablar de los errores ajenos, denunciar lo mal que funciona el sistema y repetir discursos de inconformidad parece ser suficiente para muchos. Pero aportar soluciones concretas para el bienestar colectivo es otra historia. Muy pocos están dispuestos a asumir ese compromiso, porque en ocasiones —de manera consciente o inconsciente— muchos terminan beneficiándose del mismo sistema que tanto critican.
Vivimos en una sociedad de doble moral: se dice una cosa y se hace otra. La oposición critica cuando está fuera del poder, pero al asumirlo muchas veces termina haciendo lo mismo o incluso peor de aquello que condenaba.
Desde mi óptica personal, y observando los análisis de la historia, entiendo que la única forma de construir hombres y mujeres probos es formando ciudadanos con valores humanos, éticos y morales desde el hogar. La familia debe ser el primer ejemplo y el principal modelo a seguir para los hijos.
De igual manera, las autoridades —políticos, empresarios y líderes religiosos— deben convertirse en referentes positivos para sus gobernados y seguidores, respetando las leyes y haciéndolas cumplir con justicia y coherencia.
Necesitamos enseñar a pescar y no simplemente entregar el pescado. Debemos educar con disciplina positiva, fomentar la responsabilidad, el respeto y la conciencia social. Sólo así podremos formar mejores ciudadanos y, en consecuencia, mejores autoridades.
Pero este cambio debe comenzar hoy. De lo contrario, seguiremos viviendo bajo la ley de la caverna, si es que no estamos ya inmersos en ella.
Aun así, mantengo la esperanza en los buenos ciudadanos que, pese a las turbulentas aguas, pueden llevar el barco a puerto seguro. Pero eso sólo será posible actuando y no únicamente criticando. Y cuando hagamos críticas, que sean para construir un mejor devenir histórico y nunca para destruir.
Eduquemos para ser felices, promovamos una cultura de paz y trabajemos por la preservación del planeta.
— Juan Pujols
TBT, año 2015.







