Por Rafael Céspedes Morillo
Es muy común escuchar a personas poco conocedoras de la materia hablar de los números de las encuestas, casi siempre refiriéndose únicamente a los niveles de aprobación de quienes aparecen mencionados como candidatos. Para ellas, esos son los únicos números que importan.
Quienes poseen un poco más de conocimiento llegan a observar también las tasas de rechazo, pero muy pocos pasan de ahí. Casi nadie se interesa por conocer el porcentaje de personas que no votarían por ningún candidato y, mucho menos, las razones por las cuales no lo harían. Esas áreas suelen ser ignoradas.
Sin embargo, quienes trabajamos en dirección y asesoría de campañas sabemos que esos números y sus causas, en determinados momentos, pueden ser mucho más importantes que conocer quiénes aprueban o rechazan a un candidato. Las razones son investigables y, en muchas ocasiones, constituyen el dato de mayor valor, especialmente cuando aún faltan más de dos años para las elecciones.
Tomemos como ejemplo la última encuesta dada a conocer por la empresa ACD, aplicada desde el 2 al 4 de julio y publicada a partir del 13 de ese mes de 2026. Allí se presentan datos como los siguientes: Abinader tiene un nivel de aprobación del 50 %. Eso es algo tradicional.
El pueblo dominicano ha mostrado históricamente un alto sentido de respeto hacia quien ocupa el sillón presidencial y, en muy pocas ocasiones, le retira su respaldo, al margen de las acciones o desaciertos que pueda cometer el ocupante del Palacio Nacional.
Por tanto, no debe extrañarnos que ocurra así; forma parte de nuestra tradición política. Esa realidad comenzará a variar en la medida en que se acerquen las elecciones y el presidente Abinader pase a formar parte de un pasado que no volverá.
Entremos ahora a otros números. Veamos los resultados sobre la simpatía partidaria: ¿Con cuál partido simpatiza usted? PRM: 29.0 %; Fuerza del Pueblo: 7.8 %; PLD: 7.4 %; Ninguno: 55.6 %.
Lo primero que hacemos los estrategas al analizar estos datos es identificar cuál partido está en el poder. A partir de ahí descontamos, como promedio, alrededor de un 7 % de personas que responden a favor del partido gobernante, porque necesitan preservar sus empleos o posiciones dentro del Estado. Si otro partido estuviera gobernando, muy probablemente responderían que simpatizan con ese otro partido. Bajo ese criterio, el PRM tendría realmente alrededor de un 21 %, y no más.
Aclaro, sin embargo, que esa no es una mala cifra. Regularmente, el voto duro de los partidos considerados grandes rara vez supera el 30 %, salvo cuando se aproximan las elecciones y se suman los tres tipos de votos que tradicionalmente intervienen en un proceso electoral.
Esas cifras abultadas de dos millones o más de miembros que suelen exhibir algunos partidos son una ficción. Ningún partido de la República Dominicana ha alcanzado realmente esa cantidad de militantes. Una cosa es la membresía y otra muy distinta es la votación obtenida en unas elecciones.
Pero, dentro de estos resultados, lo que realmente debería llamar la atención es ese 55.6 % que responde "ninguno". Ese dato constituye una verdadera luz roja para la clase política y, en especial, para los propios partidos. El país está diciendo que no cree en ellos.
Este dato es consistente con los resultados que aparecen cuando se pregunta por los candidatos. La gente vota más por las personas que por las organizaciones políticas. Por ejemplo, mientras solo un 7.8 % afirma simpatizar con la Fuerza del Pueblo, cuando se pregunta por cuál candidato votaría, esa cifra asciende al 20.9 %. Esto confirma una vieja teoría que he sostenido durante años: en la República Dominicana los líderes están por encima de los partidos.
Otros números que despiertan especial interés para un estratega son las tasas de rechazo de los candidatos. Mediante lo que llamamos un cruce de datos, y siempre que el cuestionario haya sido diseñado para ello, es posible determinar cuáles son las razones específicas por las que un elector rechaza a determinado candidato.
Otro dato verdaderamente importante es establecer el nivel real de aprobación y apoyo de cada candidato, comparando sus resultados dentro de su propio partido con los obtenidos en el universo general del electorado.
Por ejemplo, David Collado registra un 54.2 % de apoyo dentro de su partido y un 40.4 % en el electorado general. Leonel Fernández obtiene un 47.0 % dentro de su organización y un 14.5 % en el ámbito general. Estos son solo dos ejemplos.
En el próximo artículo analizaremos qué significan realmente estos números y cuáles conclusiones estratégicas pueden extraerse de ellos.








