Por Fernando Despradel

Alrededor de las 7:30 de la manaña de este lunes Aura Suarez, alta ejecutiva de un banco de la localidad se acicalaba cuidadosamente antes de bajar por el ascensor de la torre a tomar su jeep Volvo 60 resplandeciente..sintió de pronto que unos fuertes sacudiones en el vehículo,  lo primero que vino a su mente fué un escuadrón de secuestradores.. pero al ver por el retrovisor y los espejos laterales quedó paralizada.. las paredes se venían abajo y todo se derrumbaba.
Rosita y Juan, residentes en un sector de la periferia habían tomado el autobús escolar para llegar a su colegio, distante unos kilómetros más adelante..se quedaron helados, Rosita empezó a gritar a todo pulmón junto a otros niños..
Lo que estaban presenciando y sintiendo parecía una escena de una película de terremotos que habían visto recientemente.
Todo se sacudía, veían edificios venirse abajo..
Tironeo, el chofer optó por parquear el autobús en un terraplén a unos metros…
Marcos Pineda había salido dos horas con anterioridad de su casucha ubicada distante del centro de la ciudad.
Se había comprometido con el propietario de un apartamento ubicado en el piso 18 de un elevado edificio a corregir unas fugas de agua.
Recién había desempacado su bulto para sacar las herramientas de plomería, cuando las paredes bailaban y producían un ruidoso efecto, los cristales de las ventanas crujían al romperse..
La mujer de servicio se había arrollidado pidiendo piedad al Señor.
Marcos Instintivamente salió disparado por las escaleras, brincando y salvando obstáculos.
Dos horas más tarde habían rescatado a la ejecutiva con serias heridas en todo el cuerpo.
Ella se había arrinconado a una pared, pero hasta allí llegó el efecto devastador del fenómeno y daba gracias a Dios por estar a salvo.
Rosita, Juan, todos los niños y Tironeo quedaron totalmente sanos y salvo.
Marcos, el plomero apenas recibió unas cuantas heridas de poca consideración en su hazaña, como hombre haraña.
Suerte diferente ocurrió con la pobre mujer de servicio y el dueño de la propiedad que dejó atrás.
Miles, miles de dramas como estas vivencias ocurrieron en la mañana de este lunes a las 7:34 de la mañana en Cali y otras ciudades colombianas.

Nota: Las escenas narradas y sus consecuencias brotaron de mi imaginación.

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